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¿Lideras un equipo de trabajadores y tienes dudas sobre su nivel de productividad? ¿Crees que están realmente comprometidos con tu negocio? ¿Conocen los objetivos de tu empresa y se implican para conseguirlos? ¿Si tuvieras la oportunidad de volver a contratarlos, con cuáles de ellos volverías a contar?

Parece sorprendente, pero muchos líderes, empresarios y gestores tienen dudas sobre la capacidad de sus trabajadores. Piensan que no están motivados ni comprometidos y echan en falta que se actualicen y que den más de ellos mismos para lograr el éxito de la organización para la que trabajan.

Por eso, déjanos decirte algo. Conseguir un equipo para tu proyecto empresarial que cada mañana quiera desempeñar su labor de manera óptima es posible. Esos trabajadores que van a cumplir estrictamente con las horas marcadas, sin preocuparse del verdadero valor de sus tareas cotidianas, son una señal de que algo está fallando. Nosotros te podemos enseñar a cambiar esa realidad, para alcanzar unas cotas de felicidad laboral que nunca habías imaginado. Eso se traducirá en mayor productividad, mayor compromiso, un incremento de la motivación en el puesto de trabajo y, como resultado de todo ello, lograrás unas rentabilidades y ganancias desconocidas para tu negocio hasta el momento.

Consigue un equipo que te dé el soporte que necesitas, evita la constante rotación de personal que te obliga a estar formando siempre a los que llegan nuevos, acelera los procesos, obtén una mayor efectividad y logra tus objetivos estratégicos con un equipo dispuesto a implicarse como si se tratara de su propia idea de negocio.

¿Cómo doblar o triplicar la productividad gracias a la motivación?

Imagina que vamos a comenzar a trabajar juntos. Nosotros te damos apoyo y te enseñamos a implementar un sistema de reclutamiento en 4 horas y a usar herramientas psicométricas para definir perfiles, a poner en funcionamiento unos planes de incentivos, bonos o acciones que le den al empleado suficientes motivos para comprometerse y un plan estratégico para alinear al equipo.

¿Crees que eso sería efectivo? Te sorprendería ver cómo puede cambiar el talante de los empleados con solo unos pequeños cambios. Se mostrarán más cohesionados, más enfocados a la mejora continua y a la obtención de resultados. Estarán más dispuestos a realizar cambios para prestar un mejor servicio.

Nuestra experiencia nos dice que, en muchas ocasiones, cometemos pequeños errores que dan como resultado unos recursos humanos desapegados del proyecto empresarial, faltos de motivación y de entusiasmo para desarrollar sus tareas y cometidos.

Puede que no lo sepas aún, pero hay cosas que haces y que no funcionan. ¿Qué puedes hacer para solucionar ese problema de ilusión? Nosotros podemos ayudarte a encontrar las claves que te conducirán por la senda del éxito empresarial, el crecimiento, la innovación y el liderazgo frente a la competencia.

¿Qué tipo de técnicas de selección de personal estás utilizando? ¿Creas una conexión real y constante con tus empleados? ¿Conoces sus verdaderas preocupaciones y sabes cómo puedes mejorar su perspectiva respecto del proyecto común que compartís en tu organización empresarial?

¿Cuáles son los costes de unos empleados desmotivados?

¿Cuánto calculas que está costando a tu negocio tener en plantilla a unos empleados desmotivados? ¿Sabrías cuantificar eso en una cantidad económica o en tu imagen de marca y productividad? ¿Te gustaría conocer cuánto puedes mejorar en términos financieros y de liderazgo en tu sector?

Si tu empresa crece, tú crecerás con ella y, a su vez, tus relaciones de negocios, familiares y amistosas también lo harán. El impacto que tendría aplicar solo unos pequeños cambios en el engranaje de tu organización podría ser tan alto que tu vida entera cambiaría por completo. De la noche a la mañana, podrías olvidarte de esos problemas que te preocupan diariamente, como el flujo de caja, la rotación de personal, la pérdida de cuota de mercado, la bajada de rentabilidad o de ventas y tantos pormenores que no te dejan disfrutar del éxito por el que has trabajado horas y horas durante todos estos años.

¿Entonces, consideras que formar un equipo de trabajadores en óptimas condiciones y rendimiento es una prioridad alta para que te ayudemos a resolver ese problema? ¡Excelente!

Para comenzar, queremos hablar de algunas cuestiones que son básicas y que te ayudarán de manera notable con muy poco esfuerzo.

¿Eres un buen líder?

Muchas veces hace falta mirarse a uno mismo para encontrar la solución a algunos problemas. En el caso de que quieras un equipo motivado, porque piensas que sus integrantes han perdido la ilusión o se han acomodado en su puesto, lo primero que deberías hacer es analizar tus capacidades de liderazgo.

Warren G. Bennis fue un auténtico visionario en los estudios de liderazgo y ayudó a muchos empresarios a alcanzar el éxito, con una filosofía empresarial en la que los valores tienen un peso específico esencial. Este consultor organizacional estadounidense dijo que «los líderes son personas que hacen lo correcto».

Esta frase extracta la esencia misma del concepto de liderazgo. Este implica tener una visión de futuro y compartirla con los demás, ayudarlos a comprenderla y a comprometerse con ella. ¿Tienes tú una visión y estás tan comprometido con ella como tus empleados con sus puestos de trabajo?

Los líderes son muy diferentes a los gerentes. Estos últimos son los encargados de garantizar que la visión se implemente de manera adecuada y con efectividad.

Ambos perfiles son claves, pero el del líder es esencial para mantener un buen ambiente de trabajo, con toda la organización remando en la misma dirección y con el mínimo nivel de conflicto y descontento.

A la hora de gestionar y manejar equipos, los líderes son modelos a seguir, movilizan con su carisma al resto de miembros y dan ejemplo de buenas prácticas y valores. La persona que lidera es capaz de ver que el éxito empresarial reside, sobre todo, en las personas que integran una entidad. Si ellas están ilusionadas y motivadas, conseguirás que alcancen su máxima capacidad y desempeño profesional.

Por lo tanto, una de las primeras cosas que debes tener en cuenta para mejorar el ambiente laboral y la motivación de los trabajadores es tu papel y función como líder del equipo.

Selección de personal

Cuando un entrenador de fútbol configura su equipo, elige a los mejores jugadores, no solo por sus características técnicas, sino también por la implicación que tengan con el escudo del club. En una empresa, el proceso debe ser muy similar. La selección de empleados debe tener en cuenta el talento, las habilidades y la formación, pero es mucho más importante una correcta actitud y una coincidencia con los valores, la misión y la visión de la empresa y el equipo de trabajadores.

Esto se pone de manifiesto en todas las entidades, pero uno de los ejemplos más claros que pueden encontrarse está en las del ámbito social. Imagina las organizaciones que trabajan con misiones en países en guerra o las que se centran en la atención a colectivos con especiales necesidades, como las personas con discapacidad o las personas mayores.

Si haces una selección de personal y no tienes en cuenta la sensibilidad social de los candidatos, podrías estar dando forma a una organización cuyos trabajadores no tienen interiorizados los valores que tu propia entidad defiende y por los que trabaja.

Podemos ayudarte a implantar sistemas que garanticen unos procesos de selección rápidos y efectivos, que contribuirán a reducir los índices de rotación de personal. Tus empleados estarán más motivados, porque se encontrarán en una entidad con la que se identifican plenamente.

Planes de incentivos

Los planes de incentivos pueden ser muy útiles para motivar y enfocar a cada uno de los miembros de un grupo de trabajo hacia un objetivo común. No obstante, te recomendamos que, antes de poner en marcha uno, lo analices bien y tengas especial cuidado con la comunicación y con los criterios que usas para conceder cada una de las gratificaciones.

Los empleados deben percibir que has puesto en marcha un sistema justo y equitativo, que puede premiarles a ellos tanto como a cualquier otro compañero. Te aseguramos que si notan que has puesto en funcionamiento un sistema arbitrario, que solo premia a los favoritos del jefe y que tiene el acceso restringido a aquellos con menos resultados, entonces ese plan de incentivos tendrá muchas posibilidades de fracasar.

Por eso, marca bien los criterios, los sistemas de valoración y las formas de medición. Es cierto que los resultados mandan en la mayoría de las empresas, pero ¿cómo se miden la implicación y la motivación? Si premias a alguien con uno incentivo anual solo por unos determinados resultados, podrías estar perjudicando a otros muchos que se sienten identificados con tu empresa, pero que no han tenido excelentes desempeños en el último año.

Te diríamos que no des un paso en esta dirección sin haber pensado antes cómo hacerlo. Podemos ayudarte a poner en marcha un buen plan de incentivos. Uno que fomente el sentimiento de pertenencia y que ilusione con la esperanza de conseguir una de las gratificaciones.

Misión, visión y valores

La misión, visión y valores de tu empresa te sirven para alinear a las personas que forman parte de tu equipo, para que se marquen unos objetivos comunes y compartan su esfuerzo, compañerismo, solidaridad, responsabilidad y compromiso.

Así defines las metas de la organización y proporcionas sentido de pertenencia y de identidad a quienes la integran, que se sienten más motivados para lograr el éxito de tu negocio.

Con la misión, marcas la dirección que debe seguir la organización, mientras que la visión es el destino al que se quiere llegar siguiendo la dirección marcada. De esta manera, agilizas la toma de decisiones, aumentas la eficacia, cohesionas al equipo y mejoras tu imagen de marca de cara al exterior.

Además, creas una identidad más definida de tu entidad, atraes el talento, das información sobre la estrategia y el propósito de tu entidad, mejoras el desempeño laboral y construyes una comunidad, con miembros del equipo que son capaces de visualizar un futuro común, con trabajo coordinado y colaborativo y, también, con pensamiento crítico.

Buscar el equilibrio y conocer a tu equipo

Como líder, un importante cometido que tienes consiste en mantener a los miembros de tu equipo ilusionados con su labor profesional. Dadas las grandes diferencias que puede haber, incluso entre personas que compartan unos mismos valores, es importante que conozcas a tus empleados tan bien como te sea posible.

No solo es fundamental que busques un equilibrio entre los motivadores extrínsecos, como aumentos salariales, incentivos y cambios en las condiciones de trabajo; y los motivadores intrínsecos, como asignar a las personas tareas que disfruten. También debes conocer a cada persona, para saber qué efecto tiene cada uno de esos motivadores en ella.

Una determinada persona puede no reaccionar tan positivamente a un aumento de sueldo como otra, porque quizá le interesa más una reducción de las horas de trabajo a la semana, incluso aunque sea a costa de reducirse el salario.

Recuerda que lo más probable es que las personas que trabajan para ti respondan mejor a un estilo gerencial participativo, en el que las decisiones y responsabilidades sean compartidas y cada uno tenga determinadas cotas de autonomía.

Además, utiliza factores motivadores para eliminar cualquier causa de insatisfacción entre los miembros de tu equipo y luego toma medidas para introducir elementos de satisfacción. Todos somos diferentes, así que adapta tu enfoque motivacional a cada miembro del equipo. Hay muchas estrategias y herramientas que puedes utilizar, pero cuanto más conozcas y comprendas a cada individuo, más eficaces serán tus esfuerzos.

La importancia de la comunicación

Puede que tu empresa cuente con 50 trabajadores o quizá tenga 1500. Sea como sea, es importante que te comuniques con ellos de una manera efectiva, para conseguir una conexión real y generar un sentimiento de apego al proyecto empresarial. Estamos seguros de que es mucho más complicado conseguir este objetivo cuando las empresas son más grandes. El tiempo es un recurso limitado y no podrías tener una conversación con cada uno de los empleados si estás a cargo de una multinacional.

Sin embargo, hay muchas formas de establecer canales de comunicación que te acerquen más a los trabajadores y dejar que ellos te conozcan, te pregunten o te comenten sus impresiones sobre alguna cuestión concreta.

Puedes organizar encuentros sectoriales, para tener la oportunidad de centrarte en cada uno de los asistentes, o enviar correos electrónicos personalizados, para provocar sentimientos en los miembros del equipo y hacerles ver que son una parte importante del engranaje.

Una comunicación efectiva establece una conexión y supone un reconocimiento. Infórmate sobre qué miembros de tu equipo están demostrando una mayor implicación y cuáles están consiguiendo mejores resultados, para actuar en consecuencia y hacerles ver que estás al tanto de su desarrollo profesional. El reconocimiento del esfuerzo individual es una de las formas más efectivas para motivar y para impulsar el buen desempeño de una persona.

Todo ello forma parte de la comunicación interna, al igual que mantener al equipo informado de las novedades importantes que ocurren en la compañía.

Planes de formación y mejora de empleo

Trazar itinerarios profesionales y planes de formación para los empleados es una excelente manera de hacerles ver que la empresa se preocupa por ellos.

Si alguien siente que va a estar atrapado en el mismo nivel o posición de manera indefinida, puede experimentar desilusión y falta de apego al proyecto de negocio. En general, a todos nos gusta avanzar y mejorar con el paso del tiempo. Pocas personas desean mantener sus mismas condiciones durante años, sin que haya pasos adelante. Si tú no puedes ofrecer algún tipo de mejoras a tu equipo, probablemente otras empresas sí lo harán y, debido a eso, podrías perder personas con talento y motivadas.

Para evitar esos riesgos, informa a tus empleados sobre las oportunidades de desarrollo a las que tienen opción y sobre la forma en la que pueden avanzar en su carrera.

Además, con mayor formación, los individuos sienten que tienen unas mayores capacidades para cumplir los objetivos marcados y para mejorar su desempeño. Todo ello redunda en la ilusión con la que se acometen los encargos laborales y también afecta a los resultados y al buen ambiente laboral.

Pon en marcha planes de formación que detecten las necesidades formativas de los recursos humanos de tu entidad, para saber qué acciones deben priorizarse y cuáles son más necesarias.

Ambiente de compañerismo y colaboración

Cuando has trabajado los puntos anteriores, el resultado natural debería ser la obtención de un buen ambiente de trabajo. Esto es, a la vez, un objetivo al que tender. De hecho, si detectas un mal ambiente de trabajo, deberías poner las medidas para solucionarlo. Podemos ayudarte a encontrar las razones y aplicar soluciones rápidas y permanentes.

Una buena comunicación, el conocimiento de las personas, el reconocimiento cuando las cosas se hacen bien, los incentivos, la formación y la contribución a mejorar la formación de los miembros del grupo son cuestiones que contribuyen a mejorar el estado de ánimo y la predisposición, al tiempo que crean un ambiente de positividad, proactividad, compañerismo y colaboración.

Esto, a su vez, aumenta la motivación en el trabajo. Un entorno positivo permite desarrollar las tareas con la suficiente tranquilidad y autonomía, con un sentimiento de compromiso y unas expectativas optimistas. Este tipo de ambiente no está exento de un determinado nivel de exigencia para alcanzar las metas, pero estas se consiguen mediante colaboración, comunicación fluida y honesta, objetivos compartidos y expectativas de beneficios.

¿Debes utilizar el castigo?

Hay empresarios que utilizan el castigo para corregir comportamientos o actitudes de algunos empleados y también como método preventivo. Todos cometemos errores, pero la clave para la motivación está en aprender de ellos las lecciones que nos proporcionan.

Cuando los miembros de tu equipo se equivoquen, no los castigues. Esto puede ser un elemento de desmotivación para ellos y para el resto del equipo. Por el contrario, fomenta la cultura de la mejora continua y anima a quienes se equivocan a intentarlo de nuevo, hasta conseguir aquello que se han marcado como meta.

Al contrario de la cultura del castigo, la cultura del incentivo es mucho más efectiva. Si ves que un empleado destaca y tiene una gran motivación, al tiempo que encarna los valores de tu empresa y comparte su misión y visión, no es mala idea que pienses en un ascenso para él o le encargues un proyecto destacado.

Por otro lado, tu estilo gerencial o de liderazgo también puede decantar la balanza para el lado de la motivación, cuando desarrollas la empatía, la autoridad combinada con la confianza y cuando fomentas la autonomía de los empleados en el desarrollo de sus cometidos.

Un jefe que cuestiona o censura constantemente las decisiones y no está abierto al cambio resulta menos cercano para el equipo. La confrontación de ideas, el enfoque hacia la innovación, el diálogo y la conciliación de posturas opuestas son rasgos que benefician al buen ambiente. Sin embargo, si los empleados sienten que las decisiones que se toman siempre son unilaterales, perderán motivación de forma drástica.

Algo parecido ocurre con las reuniones interminables, sin un objetivo claro ni resultados tangibles. Esto solo conduce a la pérdida de tiempo y reduce la productividad. Además, los empleados sienten que su carga de trabajo aumenta, al disminuir el tiempo del que disponen para realizar sus tareas cuando pierden grandes partes de la jornada en estos encuentros. Esto aumenta sus niveles de estrés, ansiedad y desmotivación.

Te recomendamos que, si fijas una reunión, convoques solo a aquellas personas que realmente puedan aportar algo y necesiten asistir por razones organizativas, ejecutivas o informativas. Sé puntual, ve al grano y termina en poco tiempo.

Mejora el ambiente laboral y cohesiona el equipo de trabajadores

Como ya has visto, con solo unos pequeños cambios de gestión y organizativos, puedes mejorar de manera rápida y duradera la motivación de los trabajadores, la productividad de tu empresa y las ganancias que obtienes. ¿Quieres saber cómo hacerlo mediante unos procesos selectivos eficaces? ¿Te interesa implantar un plan de incentivos que sea realmente eficiente? Entonces, déjanos ayudarte a multiplicar tus beneficios empresariales con una plantilla ilusionada y motivada.

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