domingo, enero 24, 2021
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Inspiración

Cómo liberarte de tus creencias limitantes

creencias limitantes

¿Qué aspectos de tu personalidad crees que pueden estar limitando tu crecimiento? ¿Sabes qué son las creencias limitantes? ¿Has pensado que podrías tener alguna que impide que llegues a ser la mejor versión de ti mismo?

Después de 27 años de experiencia las creencias limitantes y de trabajar con muchos clientes a los que hemos ayudado a crecer más allá de lo que imaginaban, podemos asegurarte que el 60 % de la conducta de un ser humano está formada por hábitos. Sin saberlo ahora, podrías tener unos hábitos que son perjudiciales para avanzar en tu vida o podría faltarte alguno que te ayudaría a superarte a ti mismo. Los hábitos están basados en creencias y las que tú tienes podrían ser limitantes. En ese caso, te estarían impidiendo alcanzar el éxito en esas facetas de tu vida que quieres mejorar.

creencias limitantes
Creencias limitantes

Las creencias limitantes hacen que te centres en las áreas y los aspectos más negativos de tu existencia. Además, te impiden ver las partes positivas y las oportunidades de crecimiento, merman tu autoestima y tu confianza en ti mismo y te dificultan la toma de decisiones positivas.

¿Has pensado en lo mucho que podrías mejorar en todos los aspectos si borraras esas creencias de tu cabeza? ¿Qué te parecería tener más tiempo para tu familia, aumentar las ganancias de tu negocio de manera exponencial o rendir mucho más en todos los ámbitos, desde la salud a la economía o la vida amorosa?

Nosotros podemos crear un plan de vida en el que incluyas tus metas diarias, semanales, mensuales o incluso a largo plazo (a cinco, diez o veinte años) en siete áreas de tu vida, para que puedas obtener todo aquello que anhelas, con solo unos pequeños cambios, sin apenas esfuerzo y con unos resultados espectaculares, rápidos y permanentes.

La importancia de los hábitos en tu vida

Te sorprendería respecto a las creencias limitantes lo mucho que puedes mejorar tu día a día adquiriendo unos buenos hábitos basados en creencias positivas. Juntos podemos determinar cuáles deben ser esos hábitos que te impulsen para desarrollar tu máximo potencial y, de esa forma, beneficiarte tú y también a todas las personas que hay a tu alrededor, ya sea en tus negocios, en tu familia o tus amigos.

Cuando tú creces, todo a tu alrededor crece y mejora. Tu empresa, tu matrimonio, la relación con tus hijos, tu forma física, salud, las relaciones de amistad y los negocios que llevas a cabo.

¿Consideras una prioridad mejorar en algún área? ¿Estás satisfecho en el plano laboral o empresarial? ¿Crees que has alcanzado tus metas profesionales o te sientes insatisfecho o frustrado por alguna razón? ¿Buscas una relación de pareja estable o mejorar la que tienes actualmente? ¿Te gustaría mejorar tu forma física o alguna parte concreta de tu salud?

Si es así, nosotros podemos ayudarte con unos simples consejos y asesoramiento personalizado. Solo tendrás que hacer algunos pequeños cambios en tu vida cotidiana y pronto comenzarás a ver los resultados.

Ahora, vamos a darte algunas nociones sobre creencias limitantes para que comiences a aplicarlas y comprobar cómo tu vida cambia de manera drástica y de forma instantánea. Consigue el trabajo de tus sueños, los resultados económicos que siempre has deseado para tu compañía o la estabilidad y armonía en tu vida personal que siempre has visto en otros pero que tanto te cuesta conseguir.

Las personas que tienen éxito en sus vidas, a menudo tienen unos hábitos adquiridos que les hacen conseguir resultados sin apenas esfuerzo. Además, se han desprendido de esas creencias limitantes que les dicen que no tienen suficiente tiempo para hacer las cosas, que son demasiado mayores para algo en concreto, que no están cualificados, no pueden cambiar, no son lo suficientemente buenos o no se merecen algo.

Seguro que tú también has notado alguna de estas creencias en ti mismo alguna vez. Son pensamientos que has adquirido en la niñez, que provienen de tu comunidad o cultura o de tus traumas y experiencias pasadas. Sin embargo, déjanos decirte que deberías eliminarlos cuanto antes de tu cabeza, para instalar en tu mente otras creencias, esta vez positivas. Estas serán las que te conduzcan directamente al éxito en todos los ámbitos de tu vida, porque, aunque no lo creas, sí que puedes tenerlo todo en todos los planos. No necesitas sacrificar tu carrera, tu vida familiar o tu economía. Puedes tenerlo todo y encontrar un fantástico equilibrio si sabes cómo hacerlo, y nosotros podemos ayudarte.

Las creencias limitantes

Tus creencias marcan tu comportamiento. Por eso son tan importantes. Pueden hacer que permanezcas durante años en una relación sentimental tóxica, porque piensas que, si acabas con ella, no podrías conseguir nada mejor. También pueden frenarte para pedir un ascenso de posición o una mejora económica en tu empresa, porque, en el fondo, piensas que no te mereces ese progreso y que no eres lo suficientemente válido profesionalmente.

Por ejemplo, la creencia de que a partir de los 40 años es imposible estar en forma puede hacer que, cuando sobrepases esa edad, te sea realmente complicado hacer ejercicio y llevar una dieta saludable. Sin embargo, cada día puedes ver ejemplos de personas que superan la cuarentena y que se mantienen en una magnífica forma física, evitan el sobrepeso y aparentan muchos menos años de los que tienen.

Acumulamos creencias y comportamientos de la misma forma en que vamos almacenando objetos a medida que pasan los años. Lo más probable es que ni siquiera te hayas dado cuenta de la cantidad de emociones no resueltas, creencias antiguas y obsoletas y falsas afirmaciones que tienes almacenadas en tu cabeza. En muchos casos, eso te impide conseguir lo que quieres y hacer lo que realmente eres capaz de hacer.

Deja atrás aquello que te bloquea y te impide progresar. Instala en tu mente nuevas creencias que te proporcionen posibilidades ilimitadas de crecimiento, renovación y mejoras en todos los aspectos.

Deja de pensar que hay cosas en ti que están mal y que son la razón para que no consigas tus objetivos. Desecha los pensamientos de que no encajas o que hay personas que no te permiten crecer. Olvida esas ideas de que no puedes hacer algo porque es demasiado difícil para ti.

Creencias limitantes sobre ti mismo

Algunas de las creencias limitantes más dañinas y perjudiciales que tenemos y que nos bloquean para obtener el éxito son sobre nosotros mismos. A veces, creemos que tenemos mala memoria, que somos malos para los negocios, que no se nos dan bien las relaciones personales o que no merecemos el éxito.

Hay artistas clásicos, actores con premios de prestigio, científicos o empresarios con millones en sus cuentas bancarias que, durante algún tiempo en sus vidas, pensaron que no eran válidos o que no eran buenos para lo que hacían.

De hecho, la mayoría de nosotros hemos sentido alguna vez el denominado síndrome del impostor.Nos ocurre, por ejemplo, cuando nos dan un ascenso en la compañía para la que trabajamos o un reconocimiento profesional. También nos ocurre al conseguir un éxito en nuestra vida familiar. Automáticamente, pensamos que no lo merecemos y que, en realidad, ese triunfo ha sido fruto de la casualidad o de una falsa impresión que se han llevado sobre nosotros.

Sin embargo, esas creencias sobre nosotros mismos están condicionadas, en muchas ocasiones, por apegos emocionales, inseguridades, traumas o condicionantes culturales.

Por ejemplo, la edad es una de las principales creencias limitantes que tenemos. Es la excusa para hacer o dejar de hacer multitud de cosas a lo largo de nuestras vidas. ¿Piensas que eres demasiado mayor para empezar una nueva vida? ¿Crees que ya no puedes estudiar, volver a enamorarte, recuperar tu forma física, hacer amigos o viajar si has sobrepasado unos años?

También hay casos en el lado opuesto. ¿Crees que eres demasiado joven para triunfar profesionalmente, para pedir un aumento de sueldo o para ocupar un puesto de responsabilidad determinada?

La presión social promueve este tipo de pensamientos poco lógicos que, muchas veces, tienen más que ver con una serie de condicionantes sociales que con la propia realidad. Hay ejemplos de todo tipo que podrían valer para demostrar que nunca se es demasiado joven ni demasiado mayor, por ejemplo, para ser gobernante de un país, para ganar un premio a la mejor interpretación en un largometraje o para ganar una fortuna con una empresa emergente.

De la misma forma, a veces pensamos que nuestras características o rasgos personales nos impiden conseguir nuestros objetivos. Creemos que algún detalle concreto nos frena para alcanzar una determinada meta.

Quizá pensamos que somos poco inteligentes, no demasiado atractivos, poco sociables, que no tenemos gracia o, incluso, que somos demasiado llamativos para lograr algo. Esto nos fuerza a estar limitados para toda la vida, a menos que cambiemos esos pensamientos que nos anclan en una determinada posición.

Las emociones también influyen en esas estructuras mentales tan poco flexibles. ¿Crees que estás demasiado deprimido para tener amigos? ¿Crees que tus constantes enfados te obstaculizan en tu deseo de obtener un puesto de trabajo?

Este tipo de pensamientos nos paralizan y evitan que demos pasos para salir de estados de negatividad y de círculos viciosos que nos perjudican y nos separan más y más del camino del éxito.

Creencias limitantes sobre el mundo

Las creencias limitantes sobre el mundo también actúan de la misma forma que las que tenemos sobre nosotros mismos. Por ejemplo, cuando pensamos que la gente siempre nos considerará raros o que las personas solo se acercan a nosotros cuando desean sacar un beneficio o un provecho, estamos proyectando una creencia errónea que nos impide desarrollar muchas de nuestras capacidades y posibilidades de mejora.

El hecho de cuestionarnos qué efecto tendrá en los demás alguna de las decisiones que nosotros tomemos ya es un pensamiento limitante en sí. A la gente le preocupa más bien poco lo que cada uno haga en su vida. Es cierto que hay muchas personas con prejuicios, a las que les gusta comentar lo que otros hacen o dejan de hacer y emitir juicios de valor sobre las vidas de los demás. Sin embargo, incluso si alguien estuviera pendiente de nuestras decisiones o nuestros comportamientos y no los aprobara, cada uno de nosotros debemos tomar nuestras propias iniciativas y determinaciones, sirviéndonos de la información que tenemos, de nuestros deseos y objetivos.

Es importante conocer y comprender a los demás, sus opiniones, formas de ser y expectativas hacia nosotros. Sin embargo, no debemos dejar que eso nos impida vivir la vida a nuestra manera, porque nadie mejor que nosotros sabe lo que nos hace sentirnos felices y realizados.

A menudo, pensamos que el mundo es un lugar inhóspito y hostil del que hay que desconfiar, porque las personas que dominan en él nos pondrán obstáculos para impedir que logremos nuestros deseos o porque no comprenderán nuestras virtudes. De hecho, a veces pensamos erróneamente que somos demasiado buenos para este mundo y que los demás no comprenden nuestras genialidades o que nos tienen envidias que, en realidad, son infundadas. En estos casos, resulta enormemente beneficioso actuar sobre esas creencias para borrarlas de nuestra cabeza. De esa forma, podremos renovar nuestros pensamientos y estar en disposición de cambiar y crecer en todos los aspectos de nuestras vidas.

Los avances y las mejoras no tardarán en aparecer, cuando nos demos cuenta de que el mundo es un lugar mucho más amable y receptivo del que nos hacían ver nuestras antiguas falsas creencias.

Creencias limitantes sobre la vida

A los pensamientos limitantes sobre nosotros mismos y sobre el mundo se une un tercer grupo de creencias igualmente perjudicial, el de las ideas que tenemos sobre la vida. La mayoría de ellas giran en torno a los tiempos y ritmos que son adecuados. Cuando pensamos que ya se nos ha pasado el momento de lanzarnos a una nueva idea de negocio o que hemos perdido el tren para crear una familia, por ejemplo.

En la misma línea están los pensamientos sobre que todo está inventado o que no hay nada nuevo por probar o experimentar. Nos damos por vencidos incluso antes de iniciar un proyecto, porque nos asaltan toda esa serie de ideas negativas y desmotivadoras.

A veces, pensamos que algo es imposible sin haberlo intentado. Es nuestra forma de evitar riesgos y mantener una vida tranquila. Esto es algo totalmente legítimo. Cambiar y arriesgarse no es una obligación para nadie, pero si quieres mejorar y te sientes insatisfecho con alguna faceta de tu vida, es recomendable que te liberes de algunos bloqueos mentales que te impiden mejorar y dar pasos hacia adelante.

No siempre resulta fácil llevar a cabo ese proceso de repensar y de reinsertar nuevas creencias, porque las que ya tenemos están muy arraigadas y no podemos dejar de verlas como reales.

Cómo superar las creencias limitantes

Superar las creencias limitantes requiere, en primer lugar, detectarlas. Para ello, es bueno que sepas qué aspectos de tu vida te causan más insatisfacción, frustración o ansiedad. Debes ser honesto contigo mismo y preguntarte en cuáles deseas realizar cambios, los que quieres mejorar o transformar.

A continuación, deberías tener una idea clara de hacia dónde quieres dirigirte, qué objetivos tienes y cuáles son los obstáculos o impedimentos que crees que tienes delante de ti y que evitan que alcances tu máximo potencial en todas las áreas de tu vida. ¿En qué aspectos o facetas te sientes estancando?

Una vez que pongas en práctica una serie de cambios, que requerirán un poco de tiempo, disciplina, coherencia y práctica, podrás derribar muchas barreras y lograr la vida de tus sueños. Comenzarás a ser consciente de tu verdadera capacidad y las oportunidades empezarán a aparecer, tanto de forma esperada como inesperada.

Cada vez que notes una creencia negativa sobre ti mismo, puedes anotarla en un cuaderno, de forma que seas consciente de la cantidad de pensamientos de este tipo que saltan a tu mente de manera cotidiana.

Cuestiona esas ideas, piensa en qué pasaría si te equivocaras y eso que crees no fuera cierto. ¿Hasta dónde serías capaz de llegar? ¿Qué haría falta para conseguir ese objetivo que tienes en mente desde hace tiempo? ¿Qué sería necesario que hicieras para alcanzar tus metas profesionales, sentimentales o de salud?

Generalmente, nos aferramos a creencias limitantes para protegernos de periodos de dificultad y de posibles fracasos. En realidad, son las formas que tenemos de disfrutar de la tranquilidad, pero lo hacemos a costa de estancarnos de alguna manera en determinadas situaciones que, a la larga, pueden hacer que nos sintamos infelices o insatisfechos.

Por eso, ponte manos a la obra para empezar a cambiar esas percepciones y rápidamente verás que toda tu realidad se transforma a tu alrededor. Todo tenemos un potencial ilimitado, pero, a veces, la realidad no refleja eso que tú esperas de ella.

Tu propia naturaleza humana, al igual que al resto de nosotros, te impulsa a esforzarte más en aquello en lo que crees que vas a obtener un rendimiento. Por eso, si piensas que algo no va a funcionar, saboteas tu propio potencial con una actitud poco comprometida, prestando escasa atención o estando desmotivado.

Esa forma de abordar las cosas, con poca energía y creyendo que no vas a conseguir resultados, equivale justamente a eso: te quedas a medio camino. Del lado contrario está la psicología del éxito, que se construye a base de conceptos como el potencial, la acción, resultados, creencias y certezas.

Como ves, las creencias pueden actuar como potenciadoras de la acción y también como elementos disuasorios. El problema es que la mayoría de ellas surgieron en nuestro subconsciente basadas en nuestras interpretaciones de experiencias pasadas, propias o ajenas, tanto dolorosas como placenteras.

Piénsalo de esta manera: puedes encontrar experiencias para respaldar casi cualquier creencia. Por eso, si tus creencias te desmotivan y te mantienen en una posición que no deseas, ponte manos a la obra y cámbialas. Haz que pasen de ser una debilidad a una oportunidad de mejora, a una razón para generar una nueva realidad extraordinaria, ya sea para tu propio crecimiento personal, la mejora de tu carrera profesional o la de tu vida familiar.

Áreas de tu vida como la salud, las relaciones de pareja, tu carrera o el dinero pueden cambiar con solo hacer unos pequeños ajustes en tu forma de percibir las cosas.

Empieza a desarrollar tu máximo potencial

Como has visto, hay esquemas mentales y bloqueos que te mantienen lejos de conseguir tus metas y te cierran a las posibilidades de desarrollar tu máximo potencial.

Hay cientos de ejemplos de personas que han superado esas barreras, las propias y las de las personas que las rodean, para alcanzar objetivos que, antes de eso, solo habían soñado. Algunas recomendaciones que te pueden ayudar a salir de una zona de estancamiento son las siguientes.

Comienza cada mañana con una rutina que aclare tu mente y que consolide pensamientos positivos sobre tus posibilidades y capacidades en la vida. Muchas personas practican la meditación, las afirmaciones o incluso escuchan su música favorita.

Olvida tus pensamientos sobre la edad, el dinero y las opiniones del resto del mundo y ponte objetivos realistas, que puedas superar cada día. Por ejemplo, si se trata de hacer ejercicio, piensa que puedes estar cada jornada un poco más fuerte, en lugar de centrarte en que tu edad no te permite mejorar tu estado físico.

Visualiza cómo quieres estar, tanto en el aspecto económico como el profesional, familiar, sentimental o de salud, en el futuro más cercano.

Una vez que reemplaces tus creencias limitantes con autoestima, confianza, certezas y visualización, es hora de asegurarte de tomar las medidas necesarias para lograr tus objetivos. Se trata de poner en marcha y llevar a la acción una serie de procesos y hábitos que te mantengan en el camino del crecimiento personal y el avance constante.

Haz cada día algo que te conduzca hacia tus metas por ese camino hacia el éxito que ahora puedes visualizar. Ya has visto que otras muchas personas han conseguido logros impactantes y sorprendentes, que ellas mismas pensaban que nunca obtendrían. Si esas personas lo han hecho, ¿qué te impide a ti obtener unos resultados similares?

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